La vida no viene envuelta en papel periódico

Opinión: 02/03/2016

La vida no viene envuelta en papel periódico

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

La prensa se hace menos cuando exagera la colosal existencia que no tiene un partido llamado “grande”, cuya sobrevivencia depende de los titulares y del reciclaje de cualquier desafortunada especulación que se le ocurra.

A propósito del Primero de Marzo, tampoco es periodismo fabricar una “noticia” del “tal vez”, del “podría”, o del “puede prestarse a…”.

La ausencia de seguidores, de no ser una formación política creíble para la vasta sociedad nicaragüense, debería hacer recapacitar a los líderes de este desierto electoral, y de sus medios, para producir cambios en sus toldos y no dejar que los odios y supercherías de unos sean la batuta de los otros.

Es inconcebible que hasta un acto humanitario, como conceder el Régimen de Convivencia Familiar para “todos aquellos condenados por delitos leves cuyas penas son iguales o inferiores a cinco años de prisión”, hoy sea ocupado como el desayuno, almuerzo y cena de anémicas siglas para calmar el hambre y sed de multitudes que padecen años ha…

La primera gran mentira es difamar el acto de justicia como una “arbitrariedad” del Poder Ejecutivo, sin embargo, como se divulgó, es “un esfuerzo coordinado del Poder Judicial, Fiscalía General de la República, Policía Nacional, Ministerio de Gobernación y la Procuraduría General de la República…”.

Así lo establece el artículo 7 de la Constitución Política de la República de Nicaragua:

“Las funciones delegadas del Poder Soberano se manifiestan a través del Poder Legislativo, Poder Ejecutivo, Poder Judicial y Poder Electoral. Tienen funciones especializadas y separadas, colaborando armónicamente entre sí para la realización de sus fines”.

Es lo que empezó a suceder el 6 de agosto de 2015, cuando tres mujeres fueron las primeras en lograr en Managua “el beneficio de suspensión de pena”.

La acción fue previamente anunciada por el magistrado Marvin Aguilar García, vicepresidente de la Corte Suprema de Justicia, “para descongestionar las cárceles del país”. Nunca fue el presidente Daniel Ortega el que “mandó porque sí” a sacar a los prisioneros con esos tipos de condenas.

Antes de hacer la alharaca, debieron leer la Carta Magna y por lo menos visitar la página de la Dirección General de Comunicación, del Poder Judicial, donde se informa que esas mujeres fueron “Magdalena del Carmen Santana García, condenada a 3 años y 6 meses de prisión; Katherine Karina Pravia Aragón, sancionada con 2 años y María Luisa Baca Olivas sancionada a 3 años de prisión”.

Bajo la Ley

Segunda gran mentira: “Procedimientos ilegales”. Bajo la ley es que las ex convictas, como los siguientes, retornaron a sus hogares. Ellas escucharon la decisión del doctor Melvin Leopoldo Vargas García, juez quinto de distrito penal de Ejecución y Vigilancia Penitenciaria de Managua.

Fue en la audiencia celebrada en la sala 22 del Complejo Judicial Central Managua, donde el doctor Vargas García las exhortó a “reinsertarse a la vida social y laboral. Asimismo les indicó las condiciones que deben cumplir para conservar la libertad, entre estas la presentación periódica a los juzgados”.

Pero a nadie le interesó el tema, hasta que vieron la hora de sacarle “punta” para desprestigiar los próximos comicios, al advertir de antemano su nuevo fracaso.

“El plan del Gobierno de Nicaragua de liberar a miles de reos tiene un objetivo: buscar una masa votante de cara a las elecciones nacionales de noviembre”, fantaseó el diputado Armando Herrera, del Partido Liberal Independiente (PLI).

La falacia, repetida por el coro de siempre, exhibe por enésima vez la “calidad” de “políticos” que componen el patético elenco de la derecha conservadora.

Si las primeras encuestas del año privilegian al FSLN con altas notas de la distinción ciudadana, 57% (CID Gallup-Enero 2016), y el Partido Liberal Independiente suma un magro 2% de preferencia partidaria, cabe preguntarse ¿a quién quieren engañar con este absurdo embuste de que el mejor ubicado en la conciencia cívica nacional necesita “seducir” el voto de origen “penitenciario”?

Peor aún, del círculo de oenegés se llega a faltarle el respeto a la inteligencia de la ciudadanía cuando una “exégeta” que “defiende a las mujeres”, interpreta la política humanitaria como “un mensaje intimidatorio de chantaje a la sociedad, de tenernos de rehén”.

¿Intimidación? ¿Chantaje? ¿Rehén… de Magdalena, Katherine y María, que le dieron gracias a Dios durante la audiencia en la que estuvo presente la licenciada Carmen Ulmos Mora, fiscal auxiliar?

Vale también preguntar a los que se llenan la boca hablando de Democracia: ¿en qué momento estas oenegés se convirtieron en las apoderadas de la sociedad? ¿Cuándo fueron esas elecciones, referéndums o consultas en las que Nicaragua les dio potestad para hablar en su nombre?

Otra oenegé política con un abundante portafolio de suposiciones, con tal de estar en el bombo, apuró una manipulación más, empacada en “noticia”:

“Podríamos estar ante uno de los mecanismos que tiene el poder para presentar unas condiciones más favorables en un año electoral”.

Realidades

M&R confirmó en enero que el respaldo a la gestión del Gobierno Sandinista alcanza un 71.1%. El Gobierno del comandante Daniel Ortega obtuvo un 75% de calificación positiva, muy por encima de los gobiernos que le antecedieron entre 1990 y 2006, dio a conocer El 19 Digital, conforme a los resultados de M&R.

Por si fuera poco, CID Gallup encontró en ese mismo mes que la escritora Rosario Murillo cuenta con una opinión positiva del 64%. Estamos hablando de liderazgo, arraigo y consolidación del Plan Nacional de Desarrollo Humano.

Si alguien de la derecha dice que la disposición judicial del año pasado ya empezó a dar “resultados” en la opinión nacional, debería leer que “En una encuesta realizada por CID Gallup Centroamérica, publicada en agosto de 2011, un 60% de los entrevistados expresaron opiniones positivas sobre el candidato Daniel Ortega” (Historia de Nicaragua, F.K.Tijerino).

Es una infamia atribuir el acuerdo a una desesperada medida para “recaudar” votos, cuando se cuenta con semejantes credenciales de abrumadora y sostenida legitimidad ciudadana, que es la base de nuestro Estado Democrático y Social de Derecho.

Considerar que toda Nicaragua tiene un delincuente en su familia y por eso vota en su mayoría por el Sandinismo, es una desalmada imputación y una evidencia del desprecio que una casta siente hacia nuestra Democracia de carne y hueso que la reprueba en las urnas, las calles y las encuestas...

Porque la vida no viene envuelta en papel periódico.