Los Pastores de verdad no necesitan canonizaciones de papel periódico

Opinión: 21/04/2016

Los Pastores de verdad no necesitan canonizaciones de papel periódico

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

I

La semana anterior, la Conferencia Episcopal expuso el por qué no dio a conocer la Carta Pastoral de Cuaresma.

Lo cierto es que los actos de la Iglesia Católica no son los de ver a sus ungidos en temas tan mundanos como los medios urgidos de malsanas falacias. Ni es asunto de precipitaciones apasionadas al calor de la avidez de ciertos políticos, sino de reflexión.

Y se supone que la Iglesia no invirtió demasiado en un sacerdote enviándolo a sus prestigiosas universidades pontificias, haber cursado siete años de filosofía, latín, teología moral, teología dogmática, historia del pensamiento, psicología, pedagogía, sociología, derecho canónico, griego bíblico y hebreo…, para que termine supurando diatribas.

Tales odios no necesitan de sesos aunque sí de mucho hígado, y para eso no se requiere ir hasta Lovaina: bastan las “cátedras” disponibles de algunos desmedidos de la derecha local.

Así que el ruido y la furia por exigir la carta, permiso Mr. Faulkner, no fue del católico auténtico, pues no estaba desesperado: la paciencia es una virtud cardinal de su credo, no de los impostores.

La Semana Santa se desarrolló con el valor agregado de ser conmemorada en un país civilizado y estable: solemnes funciones en paz, concordia y seguridad. Los tiempos litúrgicos se cumplen, que es lo esencial.

Nada asfixia el magisterio de la Iglesia: todas las libertades alcanzan su máxima expresión en sus intensas, prolongadas y alegres fiestas patronales. ¿Quién ha visto una procesión triste, aparte del Santo Entierro?

La agitación y exasperación no fue del 30.8% que participa de los cultos evangélicos, como registran las encuestas de M&R.

La ansiedad y la angustia no se contó entre el 20.3% de creyentes en la periferia de las denominaciones. Aquí ya sumamos el 51%. Junto a los católicos, el pueblo judeocristiano constituye el 97%.

¿Qué queda? El 3%: 1% de ateos/agnósticos; 2% otros.

¿Entonces, quiénes estaban tan intranquilos que ni dormían por la carta?

Por artilugios mediáticos, la impaciencia desenfrenada de la infra minoría, que por falta de credibilidad no habla en nombre propio, se quiso proyectar como “demanda de Nicaragua a sus guías espirituales”. Pero el mapa nacional de la fe no quedó atascado en los años 60-70 del siglo XX. Hay un cambio de clima espiritual.

La derecha, sus operadores políticos, el partido impreso, usurpan el nombre de Nicaragua como quieren, cuando quieren y donde quieren, sin que las urnas, las encuestas, las calles y las plazas, es decir, la vida que no viene en letra de molde ni con sellos partidarios ni eclesiásticos, les faculten para hacerlo. Fraude mayúsculo es hablar, abusivamente, en representación de los más de 6 millones de nicaragüenses.

Es esta sub minoría en apuros la que, a falta de propuestas, emplazó a la institución a difundir la carta porque no tiene santo para las elecciones, ni procesiones para ganarlas, ni convicciones democráticas para reconocer las ajenas victorias.

Incluso, poniéndose como “los inmaculados”, al ver que no aparecía el documento, formularon acusaciones deleznables como la “compra de conciencias”.

El más “suave” fue un analista egocrático, no confundir con democrático, que tras un juicio temerario, conminó a la Conferencia Episcopal a rendirle cuentas: “No tengo ninguna fuente, pero el análisis político (?) me dice que el Gobierno actuó con rapidez, porque primero la paró y después le dio chance y la carta no se publicó. Hay que ponerlo con nombre propio para que no haya duda; si no es cierto lo que yo digo, que ellos reaccionen de que no es cierto” (“La Prensa”, 22 de marzo).

Jesús advirtió: “…lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que contamina al hombre. Porque del corazón salen las malas intenciones, asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias” (Mateo 15:18-19, Biblia Católica).

II

Algunos obispos admitieron “posturas diversas” en temas políticos. “Eso no daña, no deteriora, no lesiona la esencia de una Iglesia”, atenuó monseñor René Sándigo.

Los más espirituales se esfuerzan por mantener la armonía, pero en el mismo Vaticano el papa Francisco enfrenta una férrea barrera a su báculo.

La vieja guardia de la Curia vaticana y del resto del mundo que se resiste a las transformaciones, no ha querido perder influencias ni privilegios. Su sed de poder supera la mineral consistencia de los dogmas milenarios.

Cuestionan a Francisco por no “comportarse” como un Papa de verdad. Y lo catalogan de “populista latinoamericano” que menoscaba la dignidad de la Iglesia.

Si así maltratan al Jefe de la Grey mundial, ¿qué no harán con los cardenales que él ha creado? ¿Y qué de los otros nombramientos que deberían encarnar la avanzada y la conversión del papado? 
La reconciliación no es parte de la tendencia conservadora; predicar el perdón y buscar el Reino de Dios, mucho menos.

Elisabetta Piqué reportó en Argentina: “‘Benedicto XVI era débil cuando comenzaron a volar los «cuervos». Francisco, en cambio, está en su momento de mayor fortaleza, por lo que el impacto será mínimo’, dijo a LA NACION un monseñor, que destacó que otra diferencia es la determinación de Francisco para actuar con mano dura y contraatacar”.

Franqueza franciscana del Papa: “¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales!”. “¡Cuántas guerras en el seno de la Iglesia! ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”.

III

El cardenal Leopoldo Brenes dijo que “nosotros como pastores orientamos, no como políticos, no como economistas, porque ninguno de nosotros estamos afiliados a ningún partido político”.

El jerarca posee un liderazgo de mayoría, pero he aquí que la soledad desorganizada no quiere escuchar la voz de quien dice es su pastor, sino el aullido del lobo y no precisamente el de Gubbia que protegió “el mínimo y dulce” San Francisco de Asís.

Alguno por ahí tendrá la debilidad de ser vedete por unos tirajes más; una tentación que no distingue ideologías, partidos, denominaciones... Mas el Cardenal no necesita canonizaciones de papel periódico.

Precisamente el prelado confesó el impacto de las palabras de Francisco, sobre la influencia que quieren ejercer sobre él y El Vaticano.

Ambos, consideró el Papa, se mantienen “totalmente independientes a aquellas aspiraciones de determinados ciudadanos”. Aspiraciones tal vez en esos lares; ambiciones incontrolables, por estas tierras…

Sabe además, el Presidente de la Conferencia Episcopal, que la sinceridad no es una cualidad de quienes contaminan los toldos políticos o donde logren meterse, tan bien descritos por Rubén Darío: en las casas “estaban la Envidia, la Saña, la Ira, /y en todos los rostros ardían las brasas/ de odio, de lujuria, de infamia y mentira”.