De la “Encíclica Abolere Exercitus” y otras apócrifas “epifanías”

Opinión: 10/05/2016

De la “Encíclica Abolere Exercitus” y otras apócrifas “epifanías”

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

I

A un ciudadano de la “llanura” se le podría dispensar su desconocimiento sobre la Historia de Nicaragua o la de Costa Rica, pero no a un prominente miembro del conservador y ultra reaccionario Opus Dei y ex rector de una de las universidades más prestigiosas de Centroamérica y El Caribe. Salvo que sea una tradición no escrita entre los más fanáticos de la prelatura, tampoco le luce descomponer la verdad para hacerse otra a su capricho y medida.

Veamos. Cíclicamente el doctor Humberto Belli sale con su “Encíclica Abolere Exercitus”. En los 90, con el apoyo de algunos intelectuales, decidió que era necesario exaltar a los “héroes sin fusil”.

Todo porque nunca ha soportado la mística y el ejemplo del General Augusto C. Sandino, al punto de reciclar las infamias de Anastasio Somoza García, solo que con un odio actualizado: compara al patriota con el atroz Estado Islámico.

“Las tropas de Sandino hacían algo similar. Es una realidad documentada que no debemos ignorar pero sí desterrar. Para ello habrá que cultivar el hábito de hacer historia no con el objetivo de glorificar mitos, o excusar lo abominable, sino como servicio a la verdad”.

El exministro, con su “hábito de hacer historia”, borra de la Historia las trágicas secuelas del intervencionismo de Wilson, Coolidge y Hoover.

A menos que considere la Doctrina Monroe, la Diplomacia de las Cañoneras, la Doctrina del Gran Garrote…, parte de los Evangelios para “catequizar” Nicaragua, no se explica semejante memoricidio de quien fuera Ministro de Educación.

“Dios cabe en la Historia”, ponderó el papa Juan XXIII, y esa seguramente no es la Historia que quiere entre Estados Unidos y Nicaragua.

II

“Abolir el Ejército”. El tema viene envuelto en la alharaca de rumores y falacias que trata de lesionar a las Fuerzas Armadas de Nicaragua, proyectándolas como si fueran las de una súper potencia militar que amenaza la estabilidad de la Vía Láctea.

El ex ministro repite un dato vetusto que eleva con fervor a dogma: Costa Rica disolvió su ejército en 1948 y en lugar de “gastar en cañones, tanques y militares innecesarios”, redirigió “dineros a escuelas y servicios sociales”.

Ejército, de acuerdo a la Academia Española de la Lengua es el “Conjunto de fuerzas aéreas o terrestres de una nación. / Gran unidad integrada por varios cuerpos de ejército, así como por unidades homogéneas y servicios auxiliares”.

Los datos básicos de Wikipedia rebaten ese triste lugar común del malinchista: lo que haga otro país es bueno, pero si lo hace soberanamente Nicaragua, es “malo”.

“Costa Rica, Rama: Fuerza Pública. Tipo: Vigilancia, Comandos Especiales, Inteligencia, Antinarcóticos y Fuerzas aéreas.

“Especialización: Combate urbano, Criminalística, Desactivación de bombas, Antidisturbios, etc.

“Tamaño: 14.000 aproximadamente”.

El país vecino tiene derecho a contar con su Ejército, a como en efecto lo cuentan. Derecho que se extiende a llamarlo a como sus autoridades quieran: Cuerpo de Paz, Organismo de Seguridad, Asociación del Orden, Guardia Civil como antes la denominaron o, ahora, Fuerza Pública.

Bien se ve, y no es cosa de taparse un ojo, y medio mirar con el miope, que esto no es un asunto semántico a tratar en una Academia de la Lengua, sino en la Militar: hay una realidad armada y claro, también es su derecho. Antes contaban, además, con la Guardia de Asistencia Rural, la Policía de Proximidad y los soldados fronterizos.

De acuerdo a Wikipedia esas “entidades separadas, ahora están subordinados bajo el Ministerio y operan sobre una base geográfica, subdividida en comandos, con el objetivo de velar por la seguridad en tierra, aplicación de las leyes, combate al narcotráfico, prevención y represión de los delitos y crimen organizado y las funciones de la patrulla fronteriza”.

Tales operaciones son las de cualquier ejército regular. No están armados ni equipados de crucifijos y escapularios, como aparecen en la seráfica visión del ex ministro. Tampoco portan incienso y veladoras: cargan pólvora y plomo.

Por si fuera poco, “Fuera de la Fuerza Pública, hay una pequeña Unidad de Fuerzas Especiales, la Unidad Especial de Intervención (UEI), que recibe entrenamiento por parte de las fuerzas especiales de Israel, Estados Unidos, Canadá, Italia, Colombia, España y otras naciones democráticas, pero no es parte de las principales fuerzas de la policía. En cambio, es parte de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS), que depende directamente del Ministro de la Presidencia”.

III

Si el doctor Belli, en una extraña epifanía, en vez de ver unas fuerzas armadas en Costa Rica ha contemplado ángeles y arcángeles, es un “iluminado”, porque donde él mira un Ejército Celestial, los profanos solo miramos esto: 

“Costa Rica registra 14,201 elementos policiales dependientes del Ministerio de Seguridad, para cuyo funcionamiento se le asignaron en este año 963 millones 59 mil 548 dólares, o sea que es mayor por238 millones dólares con relación a todos los gastos militares del istmo”, detalló en 2014, el diario hondureño El Heraldo, con datos de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal).

En contraste, el mismo Belli confirma que el presupuesto verde olivo de Nicaragua es de “71.6 millones de dólares en gastos corrientes”.

El rotativo catracho precisa: “La fuerza militar de Nicaragua es la que menos ha crecido en la región, ya que en 2008 contaba con 9,412 elementos y tras seis años apenas agregó a su compañía 1,286 castrenses para un aumento de un 9.13 por ciento.

“La tasa de militares en Nicaragua, con una población de 6, 162,000 personas, es de 1.6 militares por cada 1,000 habitantes”.

El finado senador demócrata Patrick Moynihan replicó a su oponente republicano: “Tienes derecho a tener tu opinión, PERO NO TIENES DERECHO A TENER TUS PROPIOS HECHOS”.

El exministro tiene derecho a dar su opinión, pero no a fabricar sus propios “hechos”. El Heraldo expuso: “El país de Centroamérica con menor cantidad de militares es Nicaragua, que contabiliza 10,358 castrenses, dice el estudio”.

“No levantarás falso testimonio”, advierte el VIII Mandamiento. Una página católica de Perú, dedicada a Fátima, recomienda:

“Para cumplir bien el octavo mandamiento conviene purificar el corazón de toda pasión de celos, envidia u odio, y pedir a Dios su auxilio para gobernar cristianamente la lengua, diciendo con el Profeta (Sal. 140): «Poned, Señor, un guarda a mi boca y una puerta a mis labios» (cf. F. X. Schouppe S.J., «Curso abreviado de religión», París-México, 1906, pp. 404-409)”.