¿Por qué DiCaprio, Jolie, Ford… no apoyan lucha contra narcos?

Opinión: 10/05/2016

¿Por qué DiCaprio, Jolie, Ford… no apoyan lucha contra narcos?

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

Leonardo DiCaprio tal vez esté muy inspirado salvando hermosos tigres y elefantes en Sumatra, aunque renacería mejor cada día si protegiera a un joven ante el peligro de que su cerebro, por el consumo de drogas, quede lesionado para el resto de su corta vida adictiva.

Quizás Indiana Jones (Harrison Ford) sienta que es primordial denunciar la deforestación en Indonesia y acurrucar en su regazo, como señal de su compromiso, a una cría chimpancé, que poner su fama al servicio de combatir, en las selvas colombianas, a los sacerdotes del Templo Maldito de la Cocaína que abastecen a la Unión Americana.

Es posible que Angelina Jolie vea que necesita atraer la atención del mundo en favor de los refugiados de Camboya, Sierra Leona y Darfur, y no hacia la forzada emigración de mexicanos y centroamericanos a su propio país: damnificados de las atrocidades cometidas por la Maléfica maquinaria del Crimen Organizado para que el alcaloide llegue “sano y puro” en cantidades industriales hasta las narices de los consumidores norteamericanos. 

¿Cómo entender esa hipersensibilidad con los infortunios del otro lado del planeta y no con el drama que ocurre tan cerca de ellos y que presiona las fronteras de Estados Unidos; por los decapitados y masacrados en México, por el “narcomapa” que dominan los cárteles en el triángulo del norte centroamericano: Guatemala, Honduras y El Salvador?

Son, sin dudas, loables esfuerzos de estas estrellas de Hollywood por evitar la extinción de las cinco especies de tiburones amenazadas. O que George Clooney se involucre en un proyecto para “rastrear, localizar e identificar a los patrocinadores de los conflictos armados en países africanos como Sudán del Sur, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo”, según se informó en medios internacionales. 

Sin embargo, por qué no empezar por socorrer el paisaje humano de su mismo continente. No solo la juventud estadounidense está en peligro: algunos familiares de famosos se hallan entre los perjudicados de esta abominable industria de la evasión y el suicidio a plazos.

II

Centroamérica, como lo ha planteado Nicaragua en las Naciones Unidas, es ruta de tránsito. Es posible que los artistas-activistas no estén bien informados sobre el terrible monstruo que supera a todos los que la Meca del Cine ha llevado a la pantalla. Los Chapos han fabricado un Godzilla despiadado que ni la legión en pleno de superhéroes de Marvel podría acabar de un día para otro.

El presidente Daniel Ortega ha orientado, al Ejército y la Policía, hacer de Nicaragua un Muro de Contención hasta donde den los recursos y a veces más allá, para impedir el trasiego de esta moderna y mortífera peste.

Tal como lo evidencia María Rubiales, embajadora de Nicaragua ante la ONU: “El problema mundial de las drogas, es una grave amenaza para la paz, y la Soberanía de los Estados, socavando la estabilidad socioeconómica, política y el desarrollo sostenible de nuestros pueblos”.

Pero, qué pueden hacer las pequeñas economías de América Central, cuando los administradores del vicio amasan millones de dólares, al punto que sus fortunas exceden, a escala, el Producto Interno Bruto de nuestros países.

Bien se ve que el Gobierno Sandinista no quiere la destrucción de la nueva generación de estadounidenses –ni de nadie más–, potenciales víctimas de los cárteles, de ahí que impulse esfuerzos supremos para combatir el flagelo, una batalla en la que han perecido soldados y policías.

Es, ciertamente, una lucha desigual porque son verdaderos ejércitos del mal que cuentan con embarcaciones, aviones, vehículos terrestres, GPS, armas de todo calibre, sicarios… Y a veces hasta de campañas oficiosas que los glorifican como “alzados en armas”, a falta de compositores que los ensalcen con narcocorridos.

DiCaprio, Jolie, Ford y Clooney deberían estar al tanto de que los narcotraficantes, para conseguir sus objetivos, eliminaron de su diccionario la palabra Límite.

El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, los comparó incluso con yihadistas. Y llamó a Washington a apoyar las iniciativas regionales para luchar contra sus redes.

“Lo que provoca la mayor parte de la violencia en Honduras tiene que ver con la producción de drogas en Suramérica y el consumo masivo de EEUU. Por desgracia, nosotros estamos en el paso”, reportó AFP.

Hay quienes en África o Latinoamérica aspiran, por necesidad, a la “gracia” de vivir en el país de Benjamín Franklin. Paradójicamente algunos, siendo ciudadanos de esta superpotencia, no se sienten satisfechos y, al no tener otro Estados Unidos adonde marcharse, se “fugan” a como sea para perfeccionar su desgracia escogida. 

¿Por qué este éxodo químico? ¿Cuántas muertes en Mesoamérica y millones de dólares cuestan que los “coyotes” les “ayuden” a “emigrar” de sus favorables circunstancias materiales? ¿Por qué pagar por una felicidad postiza y ser indocumentados emocionales?

III

Teoría. ACI Prensa expone: “En general, el uso de drogas corresponde a un afán de huir de la realidad. Las drogas proporcionan una vía de escape, un alivio temporal a los problemas personales, familiares o sociales. También son una puerta de salida frente al vacío existencial presente en el interior de la persona, el cual la lleva a volcarse en búsqueda de salidas ilusorias que llenen dicho vacío”.

Hechos: La actriz Laura Antonelli sedujo a Europa. Ganó demasiado, y sus seguidores parecían infinitos. Famosa, un crítico de cine la admiró “digna de un cuadro de Rafael”.

Haber disfrutado de las marquesinas del privilegio no le ayudó para nada. Murió el 22 de junio de 2015. Cuando encontraron su cuerpo no quedaba ni rastro de lo que fuera esta monumental criatura italiana de los años 70. Solo la “acompañaban” 36 gramos de cocaína.

La verdad: La droga, la depresión y la soledad fueron los verdaderos protagonistas que desordenaron la biografía de esta luminaria apagada. Y la de Elvis Presley, Michael Jackson, Whitney Houston, quien había consumido cocaína la misma noche que falleció, el 12 de febrero de 2012. ¿Y Prince?

Mientras Jesús no sea la estrella que ilumine la película de nuestras vidas, no habrá ningún director de este siglo que logre evitar –por muy Tarantino, Eastwood o Spielberg que sean– un triste The End.