La derecha no tiene quien la bendiga ni la siga en los tiempos del voto

Opinión: 11/05/2016

La derecha no tiene quien la bendiga ni la siga en los tiempos del voto

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

Ratificado por las sucesivas encuestas que diferentes firmas han realizado a lo largo de este último lustro, las altas calificaciones obtenidas por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional se explican en una sola palabra, insoportable para la derecha conservadora en el convocado año electoral: éxito.

La ejecutoria del GRUN se enfoca en proporcionarle contenido social y económico a la paz, que no solo es la ausencia de la guerra.

A lo largo de este tiempo, el liderazgo del FSLN, comandante Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, ha afirmado el compromiso del Sandinismo con el desarrollo de Nicaragua, en una nueva y productiva relación con las mujeres, los trabajadores y el empresariado, además de las cooperativas.

Una encuesta de M&R difundida en abril, referido a las personalidades de mayor aprobación nacional, da cuenta que en el tope de la tabla se hallan ambos líderes.

En el panorama opositor cunde la desolación. El pueblo no siente confianza en estos políticos ni en sus coaliciones. Su fundamentalismo es rechazado por las mayorías.

El presidente de la Cámara de Energía de Nicaragua, César Zamora, retrató a la oposición: “… no tiene un programa, solo se concentra en los candidatos…”. La gente “se moviliza cuando ve algo estable y que valga la pena” (El Nuevo Diario).

Ante esas precarias condiciones, lo más fácil para el envidioso universal es maldecir a quien le agrega calidad a su desempeño. De esa pasión inferior viene el odio, aunque lo encubra con banderitas de “democracia” que nunca ha practicado.

Al estar más que consciente de no ser competitiva por falta de credibilidad y exceso de falsedades, la derecha radical quiere curarse en salud: ensuciando con su manipulación el tema limpio de la observación electoral, intenta desacreditar de antemano los comicios.

No obstante, ya esas viejas calenturas la sociedad no las suda. El empresario Zamora reconoció: “En este proceso electoral la gente va a premiar a Ortega y castigar a la oposición, una que nunca tuvo propuesta ni fineza para su unión y plan de nación; la gente no tiene que votar por quien no tiene plan”.

Mas la población no está obligada a ser opositora al Frente Sandinista solo porque en la acera contraria no asome alguna propuesta. Hay algo más: Nicaragua no está para andar probando o haciendo ensayos al albur con siglas dudosas y personajes adictos a reciclarse (que es distinto a reinventarse).

Su artesanía política es de las más deficientes en Latinoamérica, al grado que no son actores solventes para enriquecer una Democracia: proclaman virtudes ciudadanas que están lejos de ejercitar y no toleran otra visión que no sea la suya.

Al escasear de lo más básico, la vergüenza de un verdadero político, y no aceptar los frutos de su mala siembra, acuden a cuantas artimañas y nombres tengan a mano para retorcer la historia y tratar de proyectar una imagen de inestabilidad en Nicaragua.

Evolución

El Frente Sandinista ha evolucionado; como gobierno respeta la propiedad privada establecida en la Biblia como inherente al género humano.

Fomenta la libre empresa y no restringe el derecho de expresión, aunque se use para distorsionar la realidad.

Libre de exaltados dogmáticos, no se decomisa el cuartillo de maíz a ningún pequeño productor como ocurrió lamentablemente en los 80; más bien a las amas de casa se les entregan cerdas y gallinas, además de ofrecerles asistencia técnica en diversos temas como género, salud y alimentación animal. Este Bono Productivo Alimentario está cambiando el mapa de la cultura patriarcal y de la pobreza en el campo.

Recientemente, el Jefe de la Misión Técnica del Fondo Monetario Internacional, Gerardo Peraza, estimó que el promedio del Producto Interno Bruto de los últimos cinco años ha alcanzado 5.2%; “uno de los crecimientos promedios más altos de la región”.

No se persigue a la Iglesia Católica o la Evangélica. Tampoco se ha sacado de su diócesis a ningún obispo, todo lo contrario: la derecha santulona más primitiva – una versión atropellada de la élite Blanca, Anglosajona y Protestante de los Estados Unidos– promovió, con su vocero, el retiro del Cardenal Miguel Obando, del Arzobispado de Managua, Masaya y Carazo. 
Bautizos, primeras comuniones, confirmas, procesiones, romerías y cultos se celebran de la manera más tranquila.

A toda esa sociedad empoderada de su devoción no la mueve el odio, de ahí que el corazón emponzoñado la catalogue de “apática”, “indiferente”, “sin cultura cívica”, y cuantos epítetos el demonio de la amargura les abunde.

Salvo algún tentado por los titulares y las fotografías, la visión eclesiástica de conjunto es realista, tanto que uno de sus jerarcas, René Sándigo, debió enseñarle al partido impreso el punto focal: el hecho de carecer de la humildad para reconocer que el otro hace mejor las cosas.

Dijo que una de las causas que más ha dividido a Nicaragua es el factor político.

“Y por eso la gente hasta se aleja de eso que en realidad es bonito, porque han insistido mucho en incidir, se ha descuartizado la sociedad en ocasiones porque los atrapan y los hacen enemigos de los demás y cuando no se tiene una visión cristiana de las cosas, uno siempre va a estar viendo lo de los demás como malo”.

El obispo de la Diócesis de Juigalpa más explícito no pudo ser sobre el lamentable comportamiento de una minoría de opositores que no encuentra la forma de llamar la atención a como sea:

“Nos cuesta reconocer que el otro está haciendo algo bueno, nos cuesta reconocer que hay elementos positivos en lo que el otro está haciendo, nos cuesta reconocer con humildad que aquel lo está haciendo mejor que yo”.

El prelado ubicó a la derecha santulona: “‘La Iglesia por eso no toma partido, la Iglesia es fermento de unidad, es fermento de paz en la sociedad (…) la Iglesia siempre está llamando al diálogo, a ‘que se perdonen y respeten’”.

Los sondeos marcan en promedio un 8% de apoyo a los partidos de derecha en estos cinco años. Triste. Con ese porcentaje hasta hablar en nombre del barrio en que está la casa de una de esas siglas es un abuso. Menos que con tan endebles cimientos se aspire a construir una victoria en cinco meses.

Por eso los apuros para que la jerarquía pierda su dignidad y les haga “el trabajo”. Por eso la derecha elitista presiona con sus ríos de tinta a la Iglesia Católica para que insufle el soplo de vida a sus líderes de papel. Barro sería mucha jactancia.