Estrenan la Patria aunque no tengan peso electoral

Opinión: 26/05/2016

Estrenan la Patria aunque no tengan peso electoral

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

I

Nada es más democrático que las familias pobres, descartadas por otros gobiernos, estrenen la Patria, esa misma que no pasaba de ser una vacía liturgia cívica, tan hueca como el Estado de Derecho de la élite conservadora y su narrativa.

Patria es más que marchas, palillonas, cuadros gimnásticos… La Real Academia Española la define como: “Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”.

Nadie se “siente ligado” a lo que no está debidamente unido. No basta solo con nacer y existir en un lugar: la mejor forma es vivir su contenido.

Emilio Dávila, sobreviviente del Mitch, solo existía en El Limonal, Chinandega. El reparto “era un sufrimiento”: pura oscurana, remedos de calles y sin agua. La gente nunca entraba a la ciudad con sus pies limpios: iban enlodados o polvorientos.

Cuando la bendición llegó fue en combo: la primera etapa, 2014, benefició a 85 familias, incluida la de Emilio, con el revestimiento de las iniciales 8 cuadras de concreto hidráulico; 489.59 metros lineales de alcantarillado sanitario, 85 conexiones domiciliares de agua potable y aguas negras; 1.019.30 metros lineales de andenes con sus respectivas cunetas o bordillos. “Lo veo y no lo creo; parece un sueño…”, decía una asombrada vecina.

II

¿Qué ocurría durante la dictadura de los Somoza, y los 16 años de gobiernos neoliberales? Al margen de las obras públicas elementales, no integrales como en El Limonal, si se iba a pavimentar un tramo es porque ahí vivía “El Hombre”, un “señorón” o la familia de éste.

Alcaldes que mandaban a calzar su calle, coroneles que exigían al Distrito Nacional su propia “obra de progreso”, allegados que la Empresa Nacional de Luz y Fuerza debía ponerles el tendido eléctrico. O simplemente bastaba lucir la alcurnia para que el agua potable refrescara la quinta y-lo-que-mande-usted.

Para darnos una idea de lo que significaba la “democracia” y la “institucionalidad” durante el neoliberalismo, el legislador Wilfredo Navarro retrató aquellos tiempones:

“Don Fabio es el candidato de la (…), y si no vayan a ver la carretera a El Galope (nombre de la finca), el estadio de fútbol iluminado que tiene, las prebendas y privilegios que le dio Arnoldo Alemán mientras fue presidente, millones de córdobas en propaganda para la Radio Corporación y además otras prebendas” (La Primerísima, 20 de junio, 2011).

III

El Reglamento de la Promesa de la Bandera Nacional, publicado en La Gaceta No.189 del 3 de Septiembre de 1941, luce este emotivo concepto sin aplicación práctica: “Sobre nuestras cabezas ondea, majestuosa, la Bandera azul y blanco de la Patria, símbolo más puro, limpio y generoso de la Nación, ya que no hace distingo alguno para cubrirnos con sus pliegues a los nicaragüenses todos”.

¿Acaso así fue en los años 40 y décadas subsiguientes?

Los esfuerzos de la Revolución Sandinista I fueron saboteados: el país, además del bloqueo y agresión armada por el gobierno de Ronald Reagan, padeció los extremismos, arrogancias y errores de endiosados comandantes y cuadros “revolucionarios” que, tras la derrota electoral, sin reconocer sus responsabilidades, se fueron con sus vanidades y envidias a otra tienda política. No era ese Frente Sandinista, al menos con tales actitudes, el que sintonizaba con el pueblo.

La Revolución Sandinista II, con un FSLN evolucionado, sin el lamentable culto pequeño-burgués a la “infalible” Dirección-Nacional-Ordene, se enfoca en una Patria Libre de pobreza; libre de la ortodoxia paralizante de quienes no lograron descifrar los tiempos claves para mover la Historia.

¿Qué gobierno desde 1838 se interesó por una sola alma del Caribe, por ejemplo? Ahí, hoy la ciudadanía se entrena no para la guerra, sino para la vida.

La semana anterior, durante un simulacro para protegerse de los huracanes, se evacuaron 61,847 personas, algo sin precedentes.

Ahora los “pliegues de la bandera” cubren a los “nicaragüenses todos”, incluyendo a la Comunidad Matamba, de Camoapa, Boaco: 110 habitantes, 30 casas iluminadas, 2 millones 400,000 córdobas.

Cubre con energía a la Comunidad La Magdalena No. 1 y 2, Nueva Guinea, de 13, 350 habitantes, 91 casas, a un costo de 7 millones 800,000 córdobas, según informó el ministro del ramo, Salvador Mansell.

Cubre Los Santos, Comunidad Barrio Nuevo, en El Coral, Chontales: 20 casas, 100 habitantes, y 400,000 córdobas de inversión, detalló la Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo.

¿Alguien había escuchado de la Comunidad Kilómetro 20, de El Castillo, Río San Juan? Pues ahí desde el sábado, con una inversión de casi 10 millones de córdobas, 21 mil 410 pobladores dejaron los candiles.

La nación cambia porque el pendón bicolor ondea nuevas realidades. ¿Acaso llevar el alumbrado, los programas socio-productivos, merienda escolar, extender las vías de penetración a las comunidades es por cálculos electoreros?

En el mapa comicial del país, Boaco apenas cuenta con un peso electoral de 2.7 %; Chontales, 2.6% y Río San Juan 1.9%. 
Esto es una breve muestra de los avances. El presidente del BID, Luis Alberto Moreno, constató en abril que las cifras de reducción de la pobreza extrema y la pobreza, en “estos años son muy impresionantes”.

Luis Constantino, representante del Banco Mundial, exaltó: “Nicaragua, desde nuestro punto de vista, es uno de los países que mejor ejecuta proyectos en América Latina, ofrece una gran tasa de retorno y un gran impacto sobre la pobreza y grandes beneficios para mujeres”.

Es lo que no quiere reconocer la derecha conservadora: que el actual respaldo al presidente Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, superior al 70%, no es por encuestas arregladas, como infaman irracionalmente los perdedores. ¿A quién se le ocurre pagar para ser engañado?

No aceptar que con la inclusión socio-económica los símbolos patrios se vuelven tangibles, revela un odio organizadamente visceral que se manifiesta en la irrestricta desacreditación del proceso electoral. Y eso que los mismos operadores político-mediáticos alegan que “no hay libertad de expresión”.

Cada día, durante estos últimos años, en cualquier lugar, la tónica es de transformaciones, como se aprecian en esos remotos y desconocidos caseríos, que de la Patria lo único que conocían antes era la Bandera Nacional, pero izada fuera de sus vidas.