Una de las 7 Maravillas de Nicaragua para Denis Martínez

Opinión: 02/06/2016

Una de las 7 Maravillas de Nicaragua para Denis Martínez

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

El recorrido de Denis Martínez y su señora Luz Marina, en lo que será una de las Siete Maravillas de Nicaragua, pinta una imagen imposible de verse hoy si la nación no se aproximara cada día a la letra de su propio Himno Nacional, desde que Salomón Ibarra lo compuso en 1918.

El Estadio es más que un parque de pelotas: es el elogio al talento del nicaragüense que si cree en Dios, sin importar las curvas de la vida, puede no solo llegar a hacer algo, sino ser alguien en este mundo. Y es lo que hizo Denis: construyó su gloria a punta de dedicación y entrenamiento.
Un festejo de hierro, cemento, iluminación HD y grama natural a la Fe de carne, hueso y coraje con que está armado este consagrado de la historia.

El nuevo coloso enriquecería la lista de las insignes maravillas arquitectónicas como la Catedral de León, el Malecón y Puerto Salvador Allende, el Teatro Nacional Rubén Darío, el Castillo de la Inmaculada Concepción, los cascos históricos de Granada y el remozado de la Capital.

Denis no solo despertó su sueño de chavalo: lo puso de pie y echó a andar también la vasta ilusión colectiva de ver por fin a un pinolero en la cima del mejor béisbol del planeta, con el valor agregado de una colección de limpios laureles ganada a pulso de esfuerzo humano.

Su cátedra es el poder de la sinceridad: nunca se fue por los atajos del engaño, menos de la vanidad para fabricar marcas químicas y hazañas de esteroides en el terreno de juego.

Lo principal es la celebración de la vida y es lo que el presidente Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo hacen al reconocer la rúbrica de Denis en las marquesinas de una obra y no cualquiera: se edifica con las especificaciones de un diamante de Grandes Ligas.

Esto nos convoca a distinguir con claridad que una mentalidad, unos valores y una cultura incluyentes se están asentando y nos separan del oscurantismo de los espacios cerrados: de la detentación de Nicaragua por una élite que desde la Colonia se ha considerado nacida para mandar… 
Y olvidar. Si alguna vez se acordaba del pueblo era según su concepción pacata del Estado piramidal: por lástima. El “cristianismo” de este señorío no rimaba con las oportunidades horizontales: pertenecían a la blanca cúspide.

Aun hoy, cuando se impulsan los programas socio-productivos, el rancio pensamiento conservador los difama, llamándoles “clientelistas”, “populistas” y otros envenenados etcéteras que solo pueden ser segregados por el egoísmo de los corazones amargos.

Signos evidentes de los Nuevos Tiempos es que terminaron las épocas de la repetición y el reciclaje, cuando a un viejo mercado, a un pretérito edificio o un antiquísimo hospital, se les ponía otro nombre. Era lo único nuevo que lucían aquellas venerables antigüedades.

Estadio del 48

La otrora estructura olímpica de 1948 bautiza uno de los evitables puntos cardinales del desastre en Managua: El Sistema de Fallas Estadio.

Nombrarlo “Anastasio Somoza” no fue casualidad, sino causalidad. Y es que el mal invoca lo peor. 60 años después, científicos de la UNAN, al excavar la entrada principal, el plato, el campo corto, la segunda base y el jardín central, descubrieron cuatro mortíferas fallas donde se incuba la desgracia.

En los años 80, cuando se creía que solo había un violento foco telúrico, a la perturbada mole se le cambió el nombre por el de “Rigoberto López Pérez”.

Luego de la derrota electoral del sandinismo, el nuevo gobierno Chamorro mandó retirar las letras del mártir para tranquilidad de los viudos del viejo Tacho, Luis y Anastasio Somoza –todavía los lloran– con el pretexto de honrar a Denis. Era el tercero que registraba el caduco y peligroso centro deportivo.

Un digno homenaje al big leaguer hubiese sido levantar unas instalaciones con la venta del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua, la línea aérea y la naviera para que quedara un recuerdo de estos emblemáticos bienes públicos de Tierra, Aire y Mar que al menos representaban un movimiento. Pero se trataba de paralizar la Historia y esta se encargó de denunciarla con la metáfora viva del desmantelamiento de la línea ferroviaria: parte de los durmientes terminaron sus días como cercas de potrero de algún “despierto” ministro “democrático”.

Nuevos Tiempos

La madurez, las decisiones bien pensadas son las que hacen mover y crecer a un país; y es un gran paso en la dirección correcta, comprender que ideologías o recetas económicas de todos los signos y tamaños, consideradas como el I-Ching, en vez de liberar, nublan la percepción, desbaratan el presente y atan el futuro para siempre al pasado.

El FSLN, evolucionado, demuestra que reconoce a hombres y mujeres que han puesto a Nicaragua “a 
la altura solar”, diría Rubén.

“Esto hay que agradecerle al Gobierno, porque verdaderamente está haciendo una estructura tipo Grandes Ligas, la sacaron del estadio (…) hemos esperado por muchísimo tiempo (con la fanaticada) esta maravilla; esto es una maravilla, increíble, es impresionante, estoy aquí como que estoy volando, nunca me lo pensé, nunca me lo imaginé ver algo de esta magnitud en mi país”, sostuvo el granadino.

Ubicado en otro terreno, el Estadio es, en sí mismo, un memorable monumento de 36 mil metros cuadrados a la Paz; un veraz testimonio estructural y antisísmico de la firme estabilidad de Nicaragua.

Como lo enseñó Denis, la nación tiene la capacidad de ponchar los malos tiempos y darle una lechada a la pobreza con una mayor inversión del PIB a la inteligencia –Ministerio de Educación y los tecnológicos, columnas del desarrollo con las universidades de verdad–.

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”, escribió el sabio Salomón.

Solo así, con el concurso de la mujer, la juventud, cooperativas, el empresariado grande y pequeño, trabajadores y finqueros, se podrá emular el 28 de julio de 1991:

Lanzar el Juego Perfecto contra el Subdesarrollo.