Maras que infiltran iglesias y hasta “ungen pastores”

Opinión: 30/08/2016

Maras que infiltran iglesias y hasta “ungen pastores”

Autor: Nicaragua905

Edwin Sánchez

I

Uno de los principales activos de Nicaragua, para beneficio de la población, es la alta protección de la vida.

Aunque no hay sociedades perfectas, porque en las mismas vecindades del Edén se produjo el primer crimen de la humanidad, nuestro país pertenece al selecto club de naciones latinoamericanas con excelentes notas en materia de seguridad ciudadana.

Nicaragua es una buena noticia. La perversa Mara Salvatrucha (MS) no ha podido vulnerar el territorio nacional, aunque ello represente algunos inconvenientes a veces no del todo comprendidos por aquellas almas no tan admiradoras del patriarca Job, héroe cardinal de una virtud bíblica: la paciencia.

La BBC detalló: “En 2008, durante una reunión de directores de migración de Centroamérica, el de Costa Rica, Mario Zamora, dijo: ‘Nicaragua se ha convertido en una especie de escudo inexpugnable para las maras. Hay que analizar qué es lo que está detrás de ese fenómeno, el que Nicaragua sea una barrera de las maras. Gracias a ellos no nos han llegado a Costa Rica’”.

Han pasado algunos años y sin dudas que el poder de la MS se ha incrementado al punto que Estados Unidos la declaró “organización criminal trasnacional”.

Es por eso que los gobiernos deben multiplicar sus esfuerzos y ser restrictivos cuando sea menester, para poder resguardar a sus connacionales y visitantes de la brutal organización que mantiene en vilo a los países del Triángulo Norte.

De ahí que una parte importante de la contención de las terribles maras se debe al trabajo desarrollado por las autoridades migratorias, entre otras.

Centroamérica es considerada por los cárteles de la droga, el corredor inevitable de su envenado producto con destino a Estados Unidos.

A la hora de hacer un análisis sobre el por qué la Policía o agentes en las fronteras ejecutan alguna medida, no puede pensarse como si nuestro territorio estuviera ubicado entre Francia y España, o, felizmente compartiéramos fronteras con Ciudad del Vaticano.

La realidad es otra: colindamos con El Salvador y Honduras, que junto a Guatemala, constituyeron el triste escenario de 17 mil 422 homicidios el año pasado.

II

En el área se mueven coyotes, calañas diversas, depredadores de todo tipo, sicariatos, crimen organizado, y ya sabemos que las Sagradas Escrituras advierten: “el diablo se disfraza como ángel de luz”. Y como tal, el salvadoreño Marvin Adaly Ramos Quintanilla ilustra de lo que son capaces las maras: no solo infiltran ciertas iglesias sino que hasta las “pastorean”.

Diario 1.com detalla que el criminal “apareció de la nada como director de la denominada Red Nacional de Pastores y Líderes por el Desarrollo ‘Torre Fuerte’, una ocupación que de acuerdo con las autoridades, era solo una fachada para entrar sin mayor restricción a los centros penales y tener comunicación con los miembros de ‘la ranfla’ de la Mara Salvatrucha. (La Red lo “ungió” de Pastor y le extendió su credencial como Capellán Mayor en 2015 después de un año de estudio, citó la AP, en julio).

Los reportes de Diario Libre indican que “Con la figura de pastor, dicen los fiscales, buscaba esconder su verdadero trabajo: ayudar a la Mara Salvatrucha a ejecutar sus operaciones en la calle y manejar sus finanzas en un momento en que, en medio de golpes de las autoridades, la pandilla ha avanzado en la diversificación de sus operaciones, lo que incluye ocultar dinero a través de empresas o negocios que funcionaban en una aparente legalidad”.

Pero Ramos niega todas las acusaciones, como el ser uno de los “miembros más importantes de ‘la federación’, una estructura de mando de la MS, compuesta por cabecillas que están en libertad”. Él trata de mostrarse como un hombre arrepentido, convertido por Jesús, precisa la AP.

Mientras, Prensa Gráfica informó el 16 de junio que Pedro Antonio Martínez, de 37 años, es una de las 36 personas capturadas entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, durante operativos policiales realizados en los municipios cuscatlecos de Conchagua, San Alejo y La Unión.

Sin embargo, Martínez no es un mundano más: “desempeña el cargo de pastor en la iglesia cristiana denominada ‘Zarza Ardiente’, según admitió él mismo y corroboró la Policía Nacional Civil (PNC), institución que lo tiene perfilado como pandillero. Se le acusa de los delitos de homicidio agravado, proposición y conspiración. Son 12 homicidios en total -entre ellos dos dobles asesinatos- los que se les atribuyen a los pandilleros que fueron detenidos”.

III

“Lamentablemente”, fueron la Policía y los fiscales de El Salvador –“gente del mundo, carnal e inconversa”– quienes descubrieron a estos lobos disfrazados de corderos y no los “salvos”.

Ni los feligreses ni los pastores de ese país, que dicen estar “llenos del Espíritu Santo”, aplicaron la palabra de Jesús: “Cuídense de no ser engañados; porque muchos vendrán en Mi nombre, diciendo: 'Yo soy el Cristo (el Mesías),' y: 'El tiempo está cerca.' No los sigan” (Mateo: 28:8).

Y esto no está aconteciendo en Sierra Leona o El Tíbet, para que las autoridades puedan dormir tranquilas. Las Maras, con su accionar ocupando iglesias, demuestran que El Salvador ya les quedó “muy chiquito” y buscan extender sus nefastas redes: a mayor control territorial más ganancias.

El cardenal Leopoldo Brenes confirmó, al aludir casos de delegaciones eclesiásticas extranjeras impedidas de ingresar al país, que “platicando un poco con el Vice Ministro (de Gobernación) me decían que desgraciadamente en un grupo de personas que venían a misionar, parece que se les habían 'colado' algunas personas que a la hora ser entrevistados se pusieron nerviosos, dieron datos totalmente falsos, entonces eso les dio como una campanada”.

Ahora, no hay que caer en el tremendismo de ciertos religiosos que llegan a decir que se afecta la divulgación de la Palabra de Dios.

Las cruzadas, las campañas evangelísticas, las vigilias nunca las prohibió el gobierno sandinista, ni en los años 80, mucho menos ahora. Es cuando más libertad de culto existe en el país.

Prácticamente, las radioemisoras evangélicas inundan el dial, en FM, tanto departamental como nacional, con transmisiones incluso de 24 horas continuas. Ningún cortapisas hay para la dirigencia protestante ni católica.

Los expositores de la Palabra no presentan previamente al Ministerio de Gobernación, para su debida “aprobación”, los mensajes, prédicas, sermones, homilías y exégesis que emitirán.

Tanto la Iglesia Evangélica como la Católica disfrutan de la libertad de culto, de expresión y de movilización, y no como dádiva, sino por derecho constitucional.

La escritora Rosario Murillo lo recordó el 9 de agosto pasado: “Que quede claro que en Nicaragua hay irrestricta Libertad de Expresión y Comunicación”.

Estos son los hechos. Como me dijo hace muchos años el reverendo Rodolfo Gómez, de la Iglesia Pentecostal MI., refiriéndose a lo que bien conoce: “A algunos les encanta hacer de una hebra de pelo, una peluca”.

No olvidemos que en los barrios pobres de Medellín, Colombia, hay quienes le rezan a “San” Pablo Escobar, por lo “generoso” que era.

A la tumba del capo no dejan de llegar “creyentes” en busca de un “milagro”. Y les encienden velitas.