15 errores típicos que cometen los hombres en la cama

Sexualidad: 17/01/2017

15 errores típicos que cometen los hombres en la cama

Autor: Monitoreo

No somos perfectos. Ni él ni ella. Nadie lo sabe todo, y puede que, alguna vez en tu vida, sí que te encuentres un dios o una diosa del sexo. Pero créenos, tú no lo eres, porque seguro que cometes alguno de estos 15 errores típicos que cometen los hombres en la cama. Y si no cometes ninguno, aún te queda mucho que recorrer.

No hablar, no preguntar

No estamos hablando de las citas, y de polvos de una noche, sino que nos referimos a aquellas personas que se están embarcando ahora en una relación, y el sexo acaba de empezar. Una cosa es dejarse llevar, que está muy bien, pero de vez en cuando, hay que hablar de ciertas reglas y ciertos límites.

Si no preguntas, no sabes a lo que te enfrentas. No sabes si ella tiene pánico a alguna práctica, o si por el contrario, le gustaría hacer algo más atrevido, y que no suela ser convencional. No tienes que dar por hecho que es una experta, pero que tampoco es una inexperta. Suena complicado, ¿verdad? Por eso, antes de dar un paso, conviene dejar las cosas claras.

Por supuesto, en los líos de una noche también debería haber algo de confianza para hacer ciertas prácticas… pero claro, el paso fundamental es dejar claro qué es lo que vais a querer al día siguiente.

Creer que lo sabes todo

Muchos hombres creen que lo saben todo. O que saben mucho. Error. Ni siquiera puedes decir que lo sabes todo de las mujeres, porque eso es más falso que una moneda de tres euros. Debes dejar fuera de la cama los mitos de que “a las mujeres les gusta esto”, o que “les gusta que las toquen ahí”.

Aunque a veces hay que generalizar, no siempre acertarás, así que mejor deja tu “gran sabiduría” de lado, y al tema. Tampoco debes dar por hecho algunos mitos que dicen que las mujeres no saben tanto como los hombres en temas de alcoba. De hecho, las estadísticas dicen que saben más, o al menos se lo toman más en serio que los hombres. Pero claro, esto ya lo sabías, ¿verdad?

No llevar protección

Este es uno de los errores más importantes. Siempre, siempre, siempre, se debe llevar protección. En el caso de los hombres, el más común es el preservativo. Esto no quiere decir que ellas no deban llevarlos, claro que sí. Imagina que una chica con la que te acuesta es alérgica al látex. Al ser algo fuera de lo común, que tú no podrías haber previsto, ella debería también llevar condones que no fueran de látex, por si acaso.

Pero si no es ése el caso, y te encuentras con una mujer que lleva sus propios preservativos, o se pone uno femenino, no debes tacharla de zorra, ni de fresca, porque eso sería caer en mitos del siglo pasado. Cuanto más preparada esté la gente, más posibilidades hay de evitar enfermedades venéreas.

Olvidarse de los preliminares

Si quieres empezar, que sea por el principio, despacio, y calentando motores. Porque si vas directamente al tema, al agujero, poco más vas a hacer. Ella no se sentirá satisfecha, no repetirá contigo, y se alejará de ti en cuanto pueda. Eso, si no te dice que no a la primera de cambio.

Si ella no está bien excitada y por tanto, lubricada, tener sexo del bueno se os hará algo difícil. Es una relación de reciprocidad, un momento en el que los dos debéis estar en sintonía, pero bien es sabido que a la mujer le cuesta un poco más ponerse en marcha y encenderse. Por eso, debes hacer un esfuerzo y estar atento a sus necesidades, antes de ponerte tú con las tuyas, porque en este caso, los hombres suelen ser más rápidos.

Los chupetones

Una cosa es besar con intensidad, dejar una pequeña marca en el cuello, pero otra cosa es succionar como si marcases ganado. Eso no es nada erótico, y puede llegar un momento en el que ella sienta dolor. Ya no eres un mono en celo de quince años hormonado hasta las cejas, así que deja de ser un aspirador humano, y sé algo más delicado.

Imagina, no debe ser nada agradable ir por la calle con tremendos moratones. Es casi equivalente a llevar en la frente un cartel de neón indicando que ha tenido sexo horas antes. 

La mala higiene

Error de tarjeta roja. La mala higiene, o la higiene inexistente puede llevarte a la expulsión. Si el olor evidencia que hace mucho que tú o tu pene no tocáis una ducha, es más que probable que esa noche no tengáis sexo. La solución es fácil, puedes ducharte antes. No romperás el encanto, porque no habrá encanto que romper si no te duchas. 

Si quieres asegurarte de que cuando te duches seguirá habiendo conexión entre vosotros dos, es fácil: invítala a ducharse contigo. Es una manera fácil de seguir intimando, y se consideran preliminares. Todo en uno, oye. 

El trato al clítoris

En este tema hay varios problemas, pero que se resume al trato que se da al clítoris. Sí, se dice por ahí que es un pene en miniatura, por sus terminaciones nerviosas. Pero no por eso tienes que tratarlo como tú tratas a tu pene. Puedes incurrir en dos errores. El primero, en olvidarte de él.

Olvidarse del clítoris es uno de los mayores problemas y más típicos, que suelen cometer los hombres. Evidentemente, no es del tamaño de un melón, pero puedes encontrarlo sin problemas, o hacer que ella te guíe. El segundo problema es el contrario: tratarlo con demasiada efusividad.

Al igual que los pezones, no se trata de sintonizar la radio ni de pulirlo, todo tiene su justa medida. Tienes que estar atento a las reacciones de ella cada vez que haces un movimiento. Si te hace falta fuerza, te lo dirá, y si eres demasiado efusivo, puedes hacerle daño. 

El tiempo del coito

Es una de esas cosas que obsesionan mucho. Ya te lo decimos: el tiempo no es importante, lo importante es que los dos acabéis satisfechos, hayan pasado cinco minutos o dieciocho. 

Claro, que los extremos nunca son buenos. Eyacular demasiado pronto puede ser desastroso, pero estar más de una hora sin que termines, puede resultar también frustrante para ella, pensando que no es suficiente guapa, o sexy como para que te corras. Así que intenta ir siempre en el tiempo justo.

Eso de: “oh, me he equivocado de agujero”

Puede sonar a mito, pero las mujeres odian las mentiras. Y decir eso de “oh, me he equivocado de agujero”, es una gran mentira que no se sostiene. Claro que depende de la situación, pero si estas en mitad del asunto, eso no entra, ni se desvía así como así. O ella no lo creerá.

Así que ni siquiera lo penses, porque no se lo creerá. Si de verdad lo queres, hablalo con ella, pero no te equivoques de agujero sin su permiso.