Por esto es que no tienes éxito en Tinder

Sexualidad: 19/05/2017

Por esto es que no tienes éxito en Tinder

Autor: Redacción Central

Tomado de I Mujer

¡Tinder! Esa palabra mágica que es la esperanza de aquellas personas que no tienen éxito en el amor y terminan por arrepentirse de haber ingresado a dicha red social.

Si eres una de las tantas desafortunadas de Tinder, antes de que borres tu cuenta, queremos contarte cuáles son las razones por las que no tienes suerte en esta red social.

1. Tu conversación no es interesante

Si no inicias un tema y obligas a la otra persona a hacerlo por ti, no esperes que quiera volver a contactarte. Me animo a decir que buscará una futura pareja en otro lado. Mejor planea bien sobre qué temas vas a hablar y haz preguntas que sean interesantes.

2. Pareces ansiosa

Creo que comenzar una charla en Tinder con «los nombres preferidos para mis futuros hijos son Pedro y Juan, ¿te gustan?» no es un buen comienzo, ¡no señor!

3. Quien te interesa ya tiene pareja y se olvidó de desactivar su cuenta

Eso puede pasar... un olvido se le puede perdonar a cualquiera. Queda en ti buscar por otros rumbos una pareja que te atraiga.

Presta atención a las fotos, pues si no las cambia hace mucho es señal de que su cuenta está inactiva.

4. Pusiste fotos con niños

Eso es mala señal para quien pretende comenzar una relación, pues puede interpretar que tienes hijos o que estás casada aunque esas fotos las hayas tomado con tu sobrino.

5. Le dió like a tu foto pero fue por error

Muchas personas tienen problemas con la pantalla táctil del celular y se les escapa de vez en cuando algún me gusta (aquí, en Facebook, en Instagram, ¡donde sea!) Si ocurrió esto, no desesperes, ¡puede ser para mejor y que tu príncipe azul esté a unos cuantos megabytes de datos!

Si bien se pueden cometer muchos errores, no es la muerte de nadie. Puedes seguir usando Tinder hasta encontrar a la pareja ideal. Eso sí, si llegas a tener una cita, presta mucha atención con quién te vas a encontrar y hazlo en un lugar público, ¡nunca se sabe quién es el que está del otro lado de la pantalla!